Autores
Andrés Monzón, Andrea Alonso
Descripción
El último cuarto de siglo ha supuesto un cambio de paradigma en el sector transporte. Por un lado, la incorporación de nuestro país a la Unión Europea supuso un aumento de las relaciones de transporte con el resto de los países comunitarios. El crecimiento económico fue el vector dinamizador de este proceso, que ha producido un claro aumento de la movilidad. Pero un aumento desequilibrado, en mucha mayor medida que para el conjunto de nuestros socios comunitarios, con una excesiva dependencia de la carretera. Consecuentemente, el transporte resulta ser el primer sector emisor de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos. Pero no sólo se ha agrandado el desequilibrio modal, sino que las cuantiosas inversiones en infraestructuras, buena parte de ellas con fondos comunitarios, no ha revertido la polarización regional. Se analiza este proceso estudiando la evolución en España y los otros países comunitarios del reparto modal de pasajeros y mercancías y su relación con las variables económicas. Cabe concluir que nuestras pautas de movilidad son menos eficientes y más sensibles al devenir económico que las de otros países, lo cual ha hecho que el impacto de la crisis sea más grave y patente. El crecimiento no ha sido aprovechado para lograr un transporte más eficiente, como han hecho otros países, sino todo lo contrario: se necesita transportar más–sobre todo mercancías-para aportar la misma riqueza. La receta para una mayor eficiencia pasa por un mayor nivel de integración: redes, modos y servicios. Hay que aportar “ingeniería” al sistema de transportes, y no sólo infraestructuras. Y desde la …
Artículos de Google Académico